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Afuera crece un mundo

Esta novela de la escritora caleña Adelaida Fernández Ochoa, bajo el sello Editorial Seix Barral, nos recrea la historia de la libertad de los negros, pero no pensando en la esclavitud por sí sola, sino en los orígenes desde África, la historia, los sueños, los rituales, el cuerpo, la música, la poesía y más elementos de esta cultura.

Y es que la ganadora del Premio Casa de las Américas, a través de su lenguaje, logra en cada página acercarnos a la atmósfera de los personajes y el contexto de la Nueva Granada del siglo XIX, desde la mirada de aquellos que fueron esclavizados.

Es 1840 y varios cimarrones y libertos del Cauca se han unido al ejército de Los Supremos en espera de respaldo a su propia causa: la abolición de la esclavitud. Pero Nay de Gambia, negra que administra la lechería y la huerta de una de las haciendas del judío Ibrahim Sahal, está convencida de que la verdadera libertad no se adquiere a través de la ley. Para ella, la única forma de alcanzarla es retornar a su país de origen. Junto a su hijo, Sundiata, emprenderá un largo y dificultoso viaje en busca de este sueño.

“Afuera crece un mundo” rescata a Nay de las páginas de María, de Jorge Isaacs. Esta vez es ella la protagonista y narradora de su historia. Su voz, que es como un canto, nos descubre a una mujer orgullosa de su identidad, conocedora de sus poderes y que se sabe dueña de su vida y de su cuerpo. Siempre firme a su voluntad, Nay subvierte el imaginario que hemos construido sobre la mujer negra esclava.

Y entre el camino emancipador va haciendo reflexiones de la vida: “La libertad se vive a plenitud entre los inventos del mundo, los barcos a vapor y a nueva industria. Y la tierra escriturada. Aplausos para Candelario Mezú, que hablaba según las aspiraciones de la ranchería”.

Además de recrear los paisajes del Valle del Cauca, la caña, las montañas, el río San Juan, también enriquece la lectura con la comida. “Pero la negrería lo aguarda con calle de honor, las mujeres habrán hecho ya el atollado de pato”… “Cacao con envuelto de choclo… Amé el cacao”.

Y así, con cánticos en su lengua natal pero traducidos como: “Suma doom / Kanam-i sa yaay / mees-i béy/ Heleleheh/… (Niño mío/ cara de su madre/ lechita de cabra/ heleleheh…”, esta novela es un viaje a nuestra historia, a las raíces y la cultura negra, que vale la pena leer, en esta nueva edición de mayo de 2026, cuya primera edición fu de 2017, y ganadora del Premio Casa de las Américas, 2015, con el título original “La hoguera lame mi piel con cariño de perro”.

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