En el vibrante panorama literario, la obra “Esto también es una casa” de Cezanne Cardona emerge como una propuesta narrativa profundamente arraigada en la realidad puertorriqueña, pero a la vez de los desafíos universales del amor, la familia, la esperanza y la falta de oportunidades.
En entrevista con TintaTIC, Cardona develó los hilos que tejen su novela, en la que explora los contrastes, la cotidianidad escandalosa y la lucha por la imaginación, en un contexto sociopolítico complejo.
La novela se adentra en la dicotomía entre la belleza y lo sórdido, lo terrible y la ternura. Esta tensión se manifiesta en la vida de sus personajes, cuya cotidianidad, aunque para algunos pueda resultar escandalosa, es su única realidad.

El autor subraya que la historia de los puertorriqueños está intrínsecamente ligada a su cotidianidad, marcada por intervenciones históricas (primero de España y luego, Estados Unidos) y una relación particular con su propio territorio. “Nunca hemos dado un grito de independencia”, acota Cardona.
“Quise construir una novela que precisamente trabajara esos espacios, pero sin que la política fuera una forma de entorpecer nuestra vida”.
El espacio doméstico, en la visión de Cardona, trasciende lo personal para convertirse en un “grito de independencia” y un ámbito de negociación política. En un país donde el 85% de lo que se consume proviene de Estados Unidos, y donde la producción local es mínima, la casa se erige como el único lugar donde los puertorriqueños pueden ejercer cierta autonomía. Estos espacios, a menudo femeninos y matriarcales, son el escenario donde se “brega” con la vida, llenos de contradicciones, belleza y ternura.
Uno de los personajes centrales de la novela, Javi, encarna la lucha contra la institucionalidad que coarta la imaginación. Su experiencia con un dibujo escolar, que es juzgado y calificado con cero porque no retrata ni una casa, ni una madre ni un trabajo normal, sino “sucio”, ilustra cómo los “marcos regulatorios” limitan la capacidad de crear.
Cardona busca confrontar la “página en blanco” de la imaginación, donde todo es posible, con la “realidad institucional” que impone una visión bidimensional. Esta lucha de Javi es, en esencia, la lucha de muchos latinoamericanos y caribeños por resistir y negociar su realidad.
La ficción, el dibujo y los libros se presentan como herramientas fundamentales para “pensar mejor nuestra realidad”, no necesariamente para resolverla, sino para reflexionar críticamente sobre ella.
La ferretería, un espacio tradicionalmente no femenino, y donde inicia la novela (abajo es una ferretería, arriba es una casa), se transforma en una biblioteca, simbolizando la búsqueda de conocimiento y la capacidad de construir nuevas realidades.
Cardona también aborda la figura de la “yal”, un personaje femenino puertorriqueño a menudo estigmatizado. A través de Pilar, la madre de Javi, la novela explora una maternidad no perfecta, mostrando la humanidad, las contradicciones y la ternura de estas mujeres.
La violencia en la novela, según el autor, a menudo viene acompañada de ternura, creando una “trampa” emocional que desafía las percepciones convencionales.
La novela también toca temas como el embarazo adolescente, con la madre de Javi quien lo tuvo a los 14 años. Esta situación genera conflictos y la necesidad de la madre de luchar por lo suyo, incluso en medio de la adversidad. La influencia de las telenovelas, especialmente las turcas, en la “educación sentimental” popular es otro elemento que Cardona explora, mostrando cómo la imitación de la violencia puede coexistir con la solidaridad humana.
En su obra, el escritor comenta que “Es una apuesta constante al dibujo, a las herramientas, a los libros, a la ficción, para poder pensar mejor nuestra realidad. No para resolverla, para pensarla, para reflexionar, para volvernos críticos, no permitir que todo se naturalice”.
“Esto también es una casa” marca un hito en la carrera de Cardona, siendo su primera novela, aunque como escritor ya había incursionado en el género del cuento con un libro premiado. Si bien sus cuentos en “Levittown mon amour” exploraban la figura del padre ausente y un estilo más seco, esta novela se distingue por su lenguaje más poético y su enfoque en una clase trabajadora más baja. A pesar de las diferencias, ambos trabajos comparten la exploración de espacios y la narrativa en primera persona.
Cardona confiesa que la novela fue un proceso de escritura que disfrutó inmensamente, aunque tomó más tiempo de lo esperado. La escritura se concentró en ocho meses, un desafío para un profesor universitario de Literatura comparada en la Universidad de Puerto Rico, y quien también escribe columnas en medios y disfruta su familia.
La publicación de “Esto también es una casa” con Seix Barral (Grupo Planeta) ha sido un “sueño hecho realidad” para Cardona, quien destaca las mínimas posibilidades que tienen los escritores puertorriqueños de ser publicados por editoriales internacionales.
La portada de la novela, una pintura de su padre, Jesús Cardona Torres, añade un toque personal y simbólico, conectando la obra con una vena artística familiar.
Cardona se siente “estéticamente responsable” de llevar la voz de Puerto Rico a través de su literatura, buscando ofrecer el retrato más completo y complejo de su realidad. Su obra ya ha trascendido fronteras, presentándose en ferias del libro en Nueva York y Miami, y recibiendo el reconocimiento de figuras como María Dueñas. En la FILBo de Bogotá fue uno de los momentos más emotivos.
“Esto también es una casa” no es solo una novela; es un espejo que refleja las complejidades de la vida puertorriqueña, una invitación a la reflexión crítica y un testimonio del poder de la imaginación para negociar y transformar la realidad.