La economía colombiana enfrenta señales preocupantes tanto en el comportamiento del comercio como en el crecimiento, evidenciando un entorno de desaceleración, incertidumbre y riesgos estructurales, así lo muestra la Bitácora Económica de FENALCO para el mes de marzo.
El pasado mes se registró nuevamente una desaceleración en las ventas del comercio. De acuerdo con la encuesta de opinión de los afiliados, el 65% de los empresarios (36% reportó ventas similares y 29% una disminución) indicó que sus ventas se mantuvieron iguales o cayeron frente al año anterior, mientras solo un 35% reportó un aumento.
Los balances de respuestas de enero y febrero, la diferencia entre opiniones positivas y negativas, se ubicaron en los niveles más bajos de los últimos 12 meses, reflejando un deterioro en la dinámica comercial.
Según Jaime Alberto Cabal, presidente de FENALCO, este comportamiento está asociado a un consumidor más cauteloso, presionado por mayores gastos en educación y salud que han limitado la capacidad de compra de los hogares. A esto se suma que, según estadísticas internas de grandes bancos, durante el primer bimestre del año las compras con tarjetas de crédito desaceleraron su crecimiento, confirmando la pérdida de dinamismo del consumo.
Algunos segmentos muestran un comportamiento relativamente favorable, como vehículos, motocicletas y servicios automotrices. Asimismo, el sector droguista reporta un aumento en ventas al inicio del año, fenómeno que podría estar relacionado con la crisis del sistema de salud, que ante fallas en el suministro oportuno, muchos pacientes han tenido que asumir la compra directa de sus medicamentos.
Las perspectivas tampoco son alentadoras. Se prevé que el crecimiento de las ventas del comercio en 2026 será significativamente inferior al del año anterior, cuando alcanzó una variación de 11,7% según el Dane.
En cuanto a expectativas, el 33% de los empresarios cree que la situación mejorará, el 48% considera que permanecerá igual y el 19% se declara abiertamente pesimista. “Este debilitamiento del comercio ocurre en un contexto difícil de la economía, que creció apenas 2,6% el año pasado. Mientras el gasto del gobierno aumentó 7,1% en 2025, la inversión solo creció 1,3%, evidenciando una fuerte desaceleración en la capacidad productiva”.
La incertidumbre empresarial frente al manejo de temas clave como la salud, la política fiscal, el mercado laboral y las relaciones internacionales, así como un alarmante incremento en la inseguridad física en campos y ciudades, impactan negativamente las decisiones de inversión.
A esto se suma una sobrecarga regulatoria sin precedentes: más de mil normas, decretos y resoluciones expedidas en un solo año, equivalentes a cerca de 20 por semana, lo que, junto con demoras en su implementación y consultas previas, incrementa la inseguridad jurídica.
En este contexto, el bajo dinamismo de la inversión, que actualmente se ubica en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en lo corrido del siglo, amenaza con traducirse en retrocesos en la generación de empleo, limitando las oportunidades de trabajo formal y comprometiendo la sostenibilidad del crecimiento económico.
