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Cinco recomendaciones para evitar que los datos se pierdan en un evento catastrófico

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Proteger la información corporativa frente a contingencias extremas o catástrofes naturales requiere pasar de una postura reactiva a una estrategia de resiliencia continua.

Las catástrofes naturales y las crisis globales son inevitables y casi nunca avisan. Sin embargo, la vulnerabilidad corporativa frente a ellas es una decisión estratégica. Apostar por plataformas unificadas en la nube que cuenten con infraestructura propia, redundancia internacional y un compromiso férreo con la seguridad y la privacidad no es un costo adicional: es el verdadero seguro de vida de la empresa en la era digital.

“La centralización física de los datos es una fragilidad crítica. Cuando una inundación, un incendio o un colapso de infraestructura, causado por un terremoto, destruye o inhabilita una sede, las empresas sin respaldo real de sus datos no solo pierden archivos; pierden la capacidad de operar, facturar y atender a sus clientes, lo que en muchos casos desemboca en la quiebra definitiva”, dice Carla García, directora de Nuevos Negocios de Zoho en América Latina.

Para las empresas modernas, la pregunta clave ya no es si enfrentarán un evento disruptivo, sino cuándo sucederá y qué tan preparadas estarán para sobrevivirlo. Frente a la vulnerabilidad del almacenamiento tradicional, los servicios de software en la nube son la respuesta para garantizar la continuidad del negocio. No todas las nubes son iguales ni ofrecen las mismas garantías cuando una catástrofe golpea.

Para que una solución en la nube sea verdaderamente resistente ante desastres, debe sustentarse sobre una arquitectura de alta disponibilidad y redundancia geográfica. “En nuestro caso, por ejemplo, apostamos por tener nuestros centros de datos propios en diferentes partes del mundo, para evitar que una catástrofe ponga en riesgo los datos de nuestros clientes. En la actualidad tenemos 18 centros de datos en todo el mundo”, comenta García.

Esta red global de servidores propios permite la replicación y respaldo continuos de la información en múltiples regiones geográficas. Si una catástrofe natural o una falla masiva de energía llega a afectar un centro de datos en un continente, el sistema redirige la operación de manera transparente hacia otro punto de la red. Para el usuario final y la operación del negocio, la tragedia física resulta operativamente invisible: la información permanece intacta y disponible en tiempo real.

Según la ejecutiva, hay cinco recomendaciones clave para evitar que los datos se pierdan en un evento catastrófico. Estos son:

1. Adoptar una infraestructura en la nube con redundancia geográfica: guardar copias de seguridad en una sola ubicación física o en servidores locales expone a la empresa a pérdidas irreparables durante terremotos, inundaciones o incendios. Utilizar servicios en la nube respaldados por centros de datos distribuidos en distintas regiones geográficas garantiza que, si una sede o servidor cae, la información siga disponible en tiempo real desde otro punto de la red.

2. Implementar esquemas de respaldo automatizado y constante: es indispensable tener políticas de respaldo automatizadas en tiempo real o en intervalos frecuentes, verificando periódicamente que los procesos de recuperación funcionen de manera óptima sin corromper los archivos.

3. Garantizar el cifrado de extremo a extremo y políticas de privacidad rigurosas: en situaciones de crisis, los activos digitales pueden quedar expuestos a accesos no autorizados o ciberataques. Asegurar que los datos estén cifrados tanto en tránsito como en reposo, bajo estándares estrictos de cumplimiento y autenticación multifactor, protege la privacidad en cualquier circunstancia.

4. Diversificar las dependencias y controlar la pila tecnológica: confiar la continuidad del negocio a un proveedor que no controle su propia infraestructura genera puntos ciegos de seguridad. Optar por soluciones que operen sus propios centros de datos reduce los riesgos de interrupciones en la cadena de suministro digital durante emergencias globales.

5. Diseñar e instruir un Plan de Continuidad del Negocio: la tecnología es tan efectiva como la preparación del equipo humano. Es prioritario establecer protocolos claros que definan roles, accesos remotos seguros y vías de comunicación de emergencia para que el personal sepa cómo acceder a los sistemas clave y continuar la operación desde cualquier lugar tras una tragedia.

En momentos de incertidumbre las organizaciones necesitan la máxima garantía de que sus datos no serán monetizados, rastreados ni expuestos. Un modelo como el de Zoho, enfocado estrictamente en el servicio al cliente, asegura que la propiedad intelectual, los registros financieros y la información confidencial pertenezcan única y exclusivamente a la empresa.

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