Si bien los temas de los aranceles comerciales, la competencia internacional y las tensiones geopolíticas (incluyendo las declaraciones de Trump con relación a Groelandia), han sido ejes principales de la cumbre, vale la pena destacar que la inteligencia artificial (IA) también ha sido protagonista en Davos 2026.
De hecho, un informe del WEF (Foro Económico Mundial, por sus siglas en inglés) proyecta inversiones globales en IA hasta de 1,5 billones de dólares anuales en aplicaciones y 400 mil millones en infraestructura para 2030, lo que podría impulsar sectores como salud y educación. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en su discurso mencionó que: “Lo que necesitamos ahora es movilizar colectivamente estos activos a su máximo potencial”, refiriéndose a fábricas de IA europeas para soberanía tecnológica.
Los líderes de empresas tecnológicas han hecho reflexiones acerca de impacto y desarrollo de la IA.
En primer lugar, el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, subrayó que el uso de la IA es útil. “Como comunidad global, tenemos que llegar a un punto en el que usemos la IA para hacer algo útil que cambie los resultados para las personas, las comunidades, los países y las industrias”, dijo Nadella.
Nadella advirtió de que el despliegue de la IA será desigual en todo el mundo, limitado sobre todo por el acceso al capital y a la infraestructura. Para aprovechar el potencial de la IA hacen falta “condiciones necesarias”, principalmente atraer inversión y construir infraestructuras de apoyo, señaló. Aunque las grandes tecnológicas están “invirtiendo por todas partes, incluido el sur global”, el éxito depende de políticas que atraigan capital público y privado.
En segundo lugar, Dario Amodei, consejero delegado y cofundador de Anthropic afirmó que el desarrollo de la IA es apasionante: “Estamos llamando a la puerta de capacidades increíbles”, dijo, pero advirtió de que los próximos años serán críticos para regular y gobernar la tecnología.

El debate giró en torno a qué ocurre después de la inteligencia artificial general (AGI), cuando la IA iguala o supera las capacidades cognitivas humanas y los humanos podrían perder el control.
Amodei defendió que “no vender chips a China es una de las cosas más importantes que podemos hacer para asegurarnos de que tenemos tiempo para gestionar esto”, en referencia a la posibilidad de que la IA se descontrole.
Por su parte, Demis Hassabis, consejero delegado de DeepMind, de Google, se mostró más optimista. En el mismo panel que Amodei, dijo que prevé la creación de empleos nuevos y más significativos. Hassabis cree que habrá una ralentización en la contratación de becarios, pero que esto se “compensará con las increíbles herramientas que ya están al alcance de todos”.
A los estudiantes de grado les aconsejó que, en lugar de hacer prácticas, aprovechen ese tiempo para “dominar estas herramientas”, algo que “podría ser mejor que las prácticas tradicionales porque les permitiría dar un salto de cinco años”. Pero advirtió de que, cuando llegue la AGI, el mercado laboral entrará en terreno desconocido. Hassabis dijo que esto podría ocurrir en cinco a diez años y que podría no haber suficiente trabajo para todos, lo que plantea cuestiones más profundas sobre el sentido y el propósito, no solo sobre los salarios.
Para finalizar, las infraestructuras necesarias para el desarrollo y funcionamiento de la IA requieren aún billones de dólares en inversiones, advirtió Nvidia. “Hay billones de dólares en infraestructuras por construir”, dijo Jensen Huang en el Foro Económico Mundial, citando inversiones en energía, computación en la nube y componentes electrónicos.
El desarrollo de las IA generativas, como ChatGPT, ha puesto en marcha “el despliegue de infraestructuras más amplio de la historia de la humanidad”, aseguró.
La valorización bursátil de Nvidia, cuyos chips se han vuelto indispensables para la mayoría de los desarrolladores de IA, alcanzó más de 5 billones de dólares en octubre, una cifra histórica, aunque luego cayó considerablemente.
IA para las empresas y el talento
Mientras la comunidad empresarial sigue dividida sobre el impacto y la dirección de la IA, el informe del Foro “Cuatro futuros para el empleo en la nueva economía: IA y talento en 2030” describe cuatro posibles escenarios para el futuro del trabajo.
En el escenario de “progreso acelerado”, la IA potencia la productividad y la innovación mientras la fuerza laboral se adapta rápidamente a nuevas funciones; sin embargo, las redes de protección social, la ética y la gobernanza quedan rezagadas.
En el escenario “era del desplazamiento”, los rápidos avances tecnológicos superan la recapacitación de los trabajadores, lo que provoca escasez de talento, un aumento de la automatización, desempleo y división social.
La “economía de copilotos” se caracteriza por una expansión gradual de la IA que potencia las capacidades humanas para una transformación empresarial paulatina.
Por último, el “progreso estancado” implica una combinación de falta de preparación en la fuerza laboral y lentitud en la adopción tecnológica, lo que conduce a ganancias de productividad desiguales y al estancamiento económico.


