En apenas 11 meses de funcionamiento, trabajando las 24 horas del día, Bre-B ya superó los 1.468 millones de transacciones y, a junio de 2026, alcanzó 108 millones de llaves, reflejando la velocidad con la que Colombia está transformando la manera en que ciudadanos y empresas mueven su dinero.
Bre-B no se detiene. Es un hito para la digitalización de la economía que, al mismo tiempo, eleva las exigencias de seguridad, disponibilidad y capacidad tecnológica para las entidades que hacen parte del ecosistema.
El sistema representa, además, un modelo de articulación entre el sector público y las industrias financiera y tecnológica. Desde su rol de liderazgo, el Banco de la República regula y opera las infraestructuras centralizadas y conecta a los sistemas de pago de bajo valor inmediato y a las entidades financieras, del sector solidario y Fintech alrededor de un propósito común: hacer posibles pagos inmediatos, interoperables y seguros para los colombianos.
Con Bre-B, el Banco no solo moderniza la forma en que se mueve el dinero en el país, sino que sienta las bases para un ecosistema financiero más conectado, eficiente e inclusivo, y para una economía cada vez menos dependiente del efectivo.
Detrás de esta nueva infraestructura de pagos existe un desafío tecnológico de gran escala que involucra muchos aliados tecnológicos, entre ellos Oracle, que hacen parte fundamental de la operatividad del sistema. Esto es procesar altos volúmenes de información con seguridad, disponibilidad y muy baja latencia.
Así, el desafío tecnológico detrás de Bre-B va mucho más allá de procesar millones de transacciones. Se trata, entonces, de construir una infraestructura capaz de crecer cuando aumenta la demanda, responder a la estacionalidad transaccional y estar disponible cuando los colombianos la necesitan. Por ejemplo, en fechas especiales que generan muchas transacciones en jornadas de pagos y en momentos críticos.
“La escalabilidad no consiste solamente en procesar más transacciones. Significa estar preparados para que, cuando millones de colombianos necesiten mover su dinero al mismo tiempo o se presente un evento inesperado, la infraestructura pueda responder con la misma velocidad, seguridad y disponibilidad. Esa es la tecnología que debe existir detrás de un sistema que opera 24/7. Debe ser una tecnología que el ciudadano no ve, precisamente porque funciona”, afirmó el Banco de la República.
Para Oracle, el caso de Bre-B demuestra que la transformación del sistema financiero requiere nuevas experiencias digitales para los usuarios y una infraestructura tecnológica robusta, segura y escalable que permita sostenerlas.
En este sentido, la evolución de los pagos inmediatos y el menor uso del efectivo representan un cambio estructural para Colombia: una economía más conectada, interoperable y preparada para aprovechar los datos como motor de innovación y competitividad.


