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Consejos para una alimentación balanceada con hábitos sencillos

Entre jornadas ocupadas, poco tiempo para cocinar y la cantidad de información que circula en redes sociales sobre nutrición, mantener una alimentación balanceada puede parecer cada vez más complicado. Sin embargo, especialistas coinciden en que comer mejor no necesariamente implica seguir dietas extremas o hacer cambios radicales, sino construir hábitos simples que puedan sostenerse en el tiempo.

La conversación sobre bienestar está más enfocada en decisiones cotidianas y realistas: priorizar alimentos nutritivos, mantener horarios de comida, incorporar actividad física y encontrar opciones prácticas que se adapten a la rutina.

En el caso de las mujeres, este tema toma aún más relevancia, ya que las necesidades nutricionales cambian a lo largo de la vida debido a factores hormonales, reproductivos y de envejecimiento.

De acuerdo con UNICEF, cerca del 70% de las mujeres y adolescentes en el mundo presentan deficiencias de vitaminas y nutrientes esenciales en alguna etapa de su vida.

Este panorama ha impulsado una conversación cada vez más amplia sobre la importancia de construir hábitos de alimentación sostenibles que ayuden a cuidar el bienestar y prevenir problemas de salud a largo plazo.

En ese contexto, Alpina y el Centro Latinoamericano de Nutrición (CELAN), compartieron algunas recomendaciones para entender cómo construir una alimentación balanceada desde hábitos sencillos y aplicables día tras día.

1. Priorizar alimentos que ayuden a cuidar huesos y músculos

Durante años, gran parte de la conversación sobre nutrición se enfocó principalmente en el calcio y la salud ósea. Sin embargo, hoy se entiende que huesos y músculos funcionan como un sistema conectado, fundamental para mantener la movilidad, la estabilidad y la calidad de vida con el paso de los años.

Esto cobra especial relevancia en mujeres, debido a que durante la transición menopáusica y el envejecimiento, el cuerpo pierde masa muscular y densidad ósea de forma natural. Por eso, nutrientes como proteína, calcio y vitamina D cumplen un papel importante para ayudar a mantener la fuerza y el funcionamiento del sistema musculoesquelético.

“Hoy sabemos que la salud ósea no depende únicamente de los huesos. El músculo también cumple un papel fundamental en la estabilidad, el movimiento y la autonomía. Por eso, la alimentación y la actividad física son claves para cuidar ambos sistemas de forma conjunta”, explica Cristina Posada, directora académica del Centro Latinoamericano de Nutrición (CELAN).

En este contexto, alimentos como la leche, el yogurt y el queso pueden aportar proteínas y calcio dentro de una alimentación equilibrada. Además se recomienda complementar estos hábitos con actividad física regular, especialmente ejercicios de fuerza.

2. Adaptar la alimentación a los cambios del cuerpo

Las necesidades nutricionales no son iguales durante toda la vida. Factores como la edad, los cambios hormonales y distintas etapas del cuerpo hacen que algunos nutrientes cobren mayor relevancia en ciertos momentos.

En algunas etapas de la vida, como la edad fértil, el embarazo o el envejecimiento, las necesidades nutricionales van cambiando y ciertos nutrientes cobran mayor relevancia.

Durante el embarazo, por ejemplo, aumenta el requerimiento de proteína, hierro, calcio y ácido fólico. Asimismo, con el paso de los años, tanto hombres como mujeres pueden presentar cambios en la masa muscular, la salud ósea y la composición corporal, por lo que mantener hábitos de alimentación equilibrados cobra especial importancia.

De acuerdo con el CELAN, más que buscar soluciones rápidas, el objetivo debería ser mantener una alimentación variada y sostenible que aporte nutrientes clave para acompañar estos cambios del cuerpo.

3. Cuidar la salud digestiva desde hábitos cotidianos

En los últimos años, la microbiota, conocida cotidianamente como “flora intestinal” y la salud digestiva han tomado cada vez más relevancia en las conversaciones sobre bienestar, ya que esta está compuesta por millones de microorganismos que viven en el sistema digestivo y participan en funciones relacionadas con la digestión, el sistema inmune y otros procesos del organismo.

Aunque todavía hay mucho por investigar, los hábitos de alimentación pueden influir directamente en el equilibrio de esta microbiota. Mantener una dieta variada, incluir alimentos ricos en fibra y consumir productos fermentados pueden contribuir al bienestar digestivo.

Es importante resaltar que construir hábitos saludables es un proceso gradual: no se trata de hacerlo perfecto desde el primer día, sino de entender las necesidades del cuerpo, tener consciencia y generar cambios sostenibles en el tiempo.

“Hoy entendemos que cuidar la alimentación no se trata solo de un nutriente puntual, sino de cómo lo que comemos impacta el bienestar y la calidad de vida en el día a día. En ese camino, en Alpina creemos en el poder de los lácteos como aliados dentro de una alimentación equilibrada, gracias a su aporte de nutrientes como proteína y calcio. Por eso, trabajamos constantemente para ofrecer productos de alta calidad que acompañen los hábitos y necesidades de las personas en las distintas etapas de la vida”, añade Paola Yanquen, gerente de Asuntos Regulatorios Alimentarios y Nutrición de Alpina.

Más allá de las tendencias o restricciones, el principal reto sigue siendo encontrar una forma de alimentarse que sea práctica, equilibrada y compatible con la vida real.

La conversación sobre bienestar debe apuntar cada vez más a decisiones simples y conscientes que puedan mantenerse en el tiempo: priorizar alimentos nutritivos, cuidar la salud digestiva y entender las necesidades del cuerpo en cada etapa de la vida. En ese camino, pequeños cambios cotidianos pueden convertirse en una herramienta para fortalecer el bienestar y la calidad de vida a largo plazo.

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