Mejorar la cultura de pago es una de las mejores herramientas para evitar la desbancarización y hacer que más colombianos vean el crédito formal como una oportunidad para concretar sus objetivos de vida.
En los últimos cinco años, 8,7 millones de personas han salido del sistema
financiero debido al incumplimiento de obligaciones. Por eso, uno de los objetivos de la semana de la cultura de pago es incentivar el regreso de esos colombianos al crédito formal, otorgando alternativas viables.
Las entidades bancarias ya trabajan en la Estrategia de Rebancarización, que busca reintegrar al sistema financiero formal a cinco millones de personas.
De hecho, desde la pasada Convención bancaria, Jonathan Malagón, presidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), destacó que el reto del país y de la banca es aumentar hasta el 75% la proporción de adultos con crédito formal. Manifestó que esto implicaría pasar de 20 millones a 30 millones de adultos con al menos un crédito, lo que supone un esfuerzo para incorporar a 10 millones de colombianos al sistema de crédito formal.
Vale la pena destacar que, en Colombia, según el último Reporte de Inclusión Financiera (RIF), revelado por la Banca de las Oportunidades, 20,3 millones de adultos cuentan con al menos un producto de crédito formal, lo que representa el 51,6% de esta población.
“Un buen comportamiento de pago fortalece el historial financiero y puede facilitar el acceso futuro a mayores montos, mejores plazos y condiciones más favorables para una deuda. La cultura de pago beneficia tanto al consumidor como al funcionamiento sostenible del crédito”, afirma Alejandro Vera, vicepresidente Técnico de Asobancaria.
El ejecutivo recuerda que en caso de que el usuario enfrente dificultades, y antes de incurrir en incumplimientos de cuotas que afecten el historial crediticio, los consumidores financieros pueden acercarse a sus entidades y buscar oportunamente alternativas como modificaciones, acuerdos de pago o reestructuraciones de la deuda.
¿Cómo entender el pago de créditos?
En general, el pago suele explicarse a partir de dos figuras: el buen pagador, que cumple porque es responsable, y el mal pagador, que incumple porque no quiere hacerlo. Sin embargo, esta es una aproximación bastante superficial, pues deja por fuera del radar factores como la capacidad económica, la estabilidad del ingreso, la información disponible, los hábitos, el nivel de educación financiera y el entorno en el que se toman las decisiones. Es necesario superar la idea de que toda mora responde exclusivamente a falta de voluntad.
Entonces, la cultura de pago puede entenderse como el conjunto de normas, hábitos y expectativas compartidas que hacen que cumplir una obligación sea el comportamiento esperado dentro de una comunidad.
Por ello, no se construye únicamente de manera individual: las experiencias financieras y el comportamiento de quienes nos rodean también influyen en la manera como entendemos el endeudamiento y el pago de las obligaciones. La evidencia para Colombia muestra, precisamente, que hacer visible el buen comportamiento de pago de otras personas puede influir positivamente en las decisiones de quienes ya presentan atrasos.
Esta cultura no se forma exclusivamente en el sistema financiero formal. Las experiencias con el fiado, préstamos familiares o amigos también pueden moldear la manera como las personas entienden una deuda y su cumplimiento.
La cultura de pago es una construcción compartida, en la que los consumidores se comprometen a honrar sus obligaciones, mientras que las entidades financieras informan, acompañan e intervienen oportunamente cuando aparecen dificultades para sus clientes.


