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Desarrollar y gestionar aplicaciones en la nube

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Las empresas están invirtiendo cada vez más en la nube. Las herramientas de gestión se convierten en parte esencial del trabajo ya que le permiten al equipo supervisar su uso, implementar los recursos e integrar los datos de todo tipo de nube sin importar si es pública, privada o híbrida.

Una de las tecnologías aliadas para gestionar aplicaciones en la nube es Kubernetes, una plataforma open source que facilita el desarrollo de aplicaciones bajo la arquitectura de contenedores. Esta tecnología, también conocida como k8s o “kube”, automatiza muchos de los procesos manuales involucrados en la implementación, la gestión y el ajuste de las aplicaciones que se alojan en ellos.

“La principal ventaja de usar Kubernetes en una empresa es que se obtiene una plataforma para programar y ejecutar los contenedores en clústeres de máquinas virtuales (VM) o físicas”, explica Tatiana Gómez, Territory Sales Manager para la vertical FSI de Red Hat en Colombia.

Así mismo, Kubernetes alcanza una flexibilidad que no logran otras plataformas de gestión estándar debido a que en ocasiones no encajan con las versiones entre servidores o requieren una migración entre tecnologías previa a la gestión, lo cual puede complicar y ralentizar el proceso.

En cambio, “Kubernetes le permite implementar una infraestructura basada en contenedores en los entornos de producción, y depender completamente de ella”, asegura Gómez.

Del proceso manual a la automatización

Realizar la actualización manual de una o varias aplicaciones en contenedores puede ser un proceso extenso y complicado.

Por ejemplo, para implementar la versión más reciente de un servicio dentro de la compañía, se debe iniciar la nueva versión de dicha aplicación, detener la anterior, esperar y verificar que la nueva versión funcione correctamente y, finalmente, usarla. No obstante, en caso de que haya algún problema, puede que sea necesario regresar a la antigua versión.

Así mismo, llevar a cabo este proceso de modo manual y escribir los scripts adecuados incrementa las probabilidades de que ocurran errores humanos. Incluso, si las dificultades persisten, esta labor podría repetirse una y otra vez obstaculizando el lanzamiento y el uso de la nueva versión.

Sin embargo, para Tatiana Gómez este procedimiento se vuelve automático y repetible con las implementaciones de Kubernetes. “El backend de Kubernetes las gestiona en su totalidad y el proceso completo de actualización se realiza del lado del servidor sin la interacción del cliente haciéndolo mucho más eficiente”.

Según explica Gómez, Kubernetes puede:

● Organizar los contenedores en varios hosts.

● Hacer un mejor uso del hardware para aprovechar al máximo los recursos necesarios en la ejecución de las aplicaciones empresariales

● Controlar y automatizar las implementaciones y actualizaciones de las aplicaciones.

● Agregar almacenamiento para ejecutar aplicaciones con estado.

● Deducir el ciclo de vida de una aplicación.

● Ampliar las aplicaciones en contenedores y sus recursos según sea necesario.

● Realizar comprobaciones de estado y autorregeneraciones de sus aplicaciones con ubicación, reinicio, replicación y adaptación automáticos.

Implementar un sistema de Kubernetes contribuye a la automatización de importantes procesos de la compañía puesto que se convierte en un aliado importante para lograrlo. Por su parte Red Hat OpenShift Incluye todos los recursos tecnológicos adicionales que convierten a Kubernetes en una herramienta sólida y viable para la empresa.

De esta forma, “los desarrolladores pueden crear aplicaciones nuevas en contenedores, alojarlas e implementarlas en la nube con la capacidad de ajuste, la organización y el control necesarios para convertir una idea brillante en un nuevo negocio, en poco tiempo y sin complicaciones”, concluye Gómez.

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