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En nutrición, ¿qué papel juega GLP-1?

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Hace algunos años, hablar de GLP-1 era una conversación reservada principalmente a médicos y especialistas. Hoy, estas cuatro letras aparecen cada vez más en conversaciones cotidianas, medios y redes sociales, impulsadas por el creciente interés alrededor de los medicamentos utilizados para el manejo de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Pero, ¿qué es exactamente el GLP-1? Se trata de una hormona que el organismo produce naturalmente y que participa, entre otras funciones, en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre, el apetito y la sensación de saciedad. Los medicamentos basados en GLP-1 imitan parte de su acción y, en personas que los tienen indicados, pueden ayudar a aumentar la sensación de saciedad y reducir el apetito.

Este cambio ha puesto sobre la mesa una conversación que va más allá de cuánto se come. Cuando una persona se siente satisfecha con porciones más pequeñas, cada alimento puede tener un papel más relevante. Ya no se trata únicamente de reducir la cantidad de comida, sino de procurar que esas elecciones aporten los nutrientes que el organismo necesita.

Un consenso científico publicado en 2025 señala la importancia de acompañar los tratamientos con GLP-1 con estrategias de alimentación que ayuden a cubrir las necesidades nutricionales y a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso.

Y es precisamente allí donde la proteína adquiere especial protagonismo. Al perder peso, el cuerpo puede perder tanto grasa como masa muscular. Mantener los músculos es importante para la fuerza, la movilidad y distintas funciones metabólicas, por lo que consumir suficientes fuentes de proteína y realizar ejercicio de fuerza son dos elementos relevantes durante este proceso.

La leche, proteína de alta calidad en un alimento cotidiano

Huevos, pescado, pollo, carnes, leguminosas y lácteos son algunas de las fuentes de proteína que pueden incorporarse a la alimentación. Dentro de ellas, la leche tiene una característica particular: reúne distintos nutrientes en un alimento ampliamente conocido y fácil de incorporar a diferentes momentos del día.

La proteína de la leche es considerada de alta calidad porque aporta los aminoácidos esenciales que el organismo necesita, entre ellos la leucina, relacionada con la síntesis de proteína muscular. Además, la leche aporta calcio, un mineral esencial para la salud de los huesos.

“Cuando el apetito cambia, también tenemos que pensar de manera diferente en cómo nos nutrimos. Alimentos cotidianos como la leche pueden tener un papel relevante porque permiten incorporar proteína de alta calidad, calcio y otros nutrientes de una manera sencilla. El foco no está solamente en comer menos, sino en aprovechar nutricionalmente mejor cada elección”, explica Paola Yanquen, gerente de Asuntos Regulatorios Alimentarios de Alpina.

Más nutrientes que se adapten al apetito

Esta conversación no se limita a la leche. Yogures y quesos también pueden aportar proteína de alta calidad, calcio, fósforo y vitamina B12, mientras que algunos productos fortificados pueden sumar otros nutrientes, como vitamina D.

La Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), por ejemplo, incluye los lácteos dentro de las recomendaciones nutricionales dirigidas a personas en tratamiento con medicamentos basados en GLP-1.

Su variedad también permite adaptarlos a diferentes momentos y preferencias. Cuando el apetito es menor, una bebida a base de leche puede resultar práctica; un yogur puede incorporarse al desayuno o entre comidas; y los quesos pueden complementar distintas preparaciones. Esta necesidad de obtener un buen aporte nutricional en porciones más pequeñas también ha impulsado el desarrollo de alimentos con perfiles nutricionales diferenciados.

“En Alpina hemos trabajado en alternativas que responden a distintas necesidades de nutrición, desde leches y yogures con mayor aporte de proteína hasta quesos y soluciones nutricionales especializadas. Esta innovación parte de entender que las necesidades de las personas evolucionan y que los alimentos también pueden hacerlo para acompañarlas”, señala Yanquen.

La llegada de los medicamentos basados en GLP-1 está ampliando la conversación alrededor del manejo del peso. Junto con sus resultados, también está poniendo mayor atención sobre aspectos como la calidad de la alimentación, el consumo de proteína, la preservación de la masa muscular y la actividad física.

Una alimentación variada, que incluya fuentes suficientes de proteína, frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, acompañada de una hidratación adecuada y ejercicio de fuerza, continúa siendo fundamental.

En ese escenario, alimentos cotidianos como la leche y otros lácteos pueden contribuir a sumar proteína y otros nutrientes de manera práctica.

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