Con motivo del lanzamiento en Colombia de “¡Estoy Viejoso!” con Panamericana Editorial, el escritor e ilustrador Fabián Rivas compartió con TintaTIC, detalles sobre su trayectoria y, en particular, sobre el origen y el éxito esta obra.
Rivas, quien está próximo a cumplir 40 años, relató cómo la idea de este proyecto surgió de una sensación personal de “sentirse viejo”.
Su tránsito inicial en el mundo de la ilustración lo llevó a experimentar con Instagram, donde comenzó a contar historias a modo de historieta. Fue en este espacio donde nació “¡Estoy Viejoso!”.
Rivas, quien se ha dibujado a sí mismo como un oso desde hace muchos años, debido a su naturaleza “peluda” y “torpe”, decidió crear una viñeta sobre el hecho de sentirse viejo, ilustrando situaciones cotidianas, como la necesidad de llevar ibuprofeno en sus viajes u organizar las bolsas en una bolsa.
La respuesta del público fue positiva. La gente comenzó a identificarse con las viñetas, compartiendo sus propias experiencias de “viejoso”. Este fenómeno lo llevó a dedicar varios meses a dibujar de lunes a viernes, explorando y desarrollando el concepto. La suerte quiso que un editor en Chile se interesara en la idea, y le propusiera convertirla en un libro.
“¡Estoy Viejoso!” fue un éxito en Chile y, para sorpresa de Rivas, también conectó profundamente con el público colombiano durante su visita a la FILBo e, incluso, hay planes de contar con una versión para Perú.
A pesar de que muchas de las referencias iniciales eran muy chilenas, la esencia de la nostalgia y el sentimiento de “unidad viejosa” trascendieron las fronteras.
Rivas destacó cómo elementos como las películas en Betatonio o las droguerías, aunque con nombres locales diferentes, evocaban la misma sensación de recuerdo y conexión en distintas culturas latinoamericanas.

El autor explicó que el humor y la caricatura son elementos intrínsecos en su trabajo, y para él, abordar el tema de la vejez de esta manera era natural. “A mí siempre me ha gustado el humor. Siempre estoy diciendo un chiste y cerca del 95% de mis libros ilustrados tienen mucho humor e ilustraciones. Entonces, para mí era natural hacer así a Viejoso”, explica.
El personaje del oso, que inicialmente era menos expresivo, fue adquiriendo vida y se volvió más “ansioso” y expresivo con el tiempo.
La adaptación del libro a diferentes contextos, con el apoyo de su editor en nuestro país de Panamericana Editorial, como la inclusión de la “changua” en la versión colombiana de un guiso tradicional chileno (el charquicán), demuestra la capacidad de “¡Estoy Viejoso!” para resonar con diversas audiencias.
Al reflexionar sobre las diferencias entre su generación y las actuales, Rivas señaló que su generación tenía más paciencia y era más reflexiva y eso se veía en acciones cotidianas como rebobinar el VHS o ir a la disquera para escuchar música o esperar a que sonara la canción en la radio para grabarla, contrastando con la inmediatez de la tecnología actual.
Sin embargo, también observó que las nuevas generaciones, aunque inmersas en la tecnología, mantienen una capacidad crítica, aunque más diversificada y enfocada en batallas individuales como la igualdad.
“Como soy profesor y dicto clases para chicos -niños y preadolescentes- estoy muy conectado con ellos y siento que son más intensos pero a la vez, valoran la diversidad y están sobre expuestos a la información. Cada uno tiene su propia batalla, pero en colectivo están luchando por la igualdad y libertad sexual. Nosotros venimos de una época muy distinta. Más conservadora” .
“¡Estoy Viejoso!” se convirtió para Rivas en una especie de diario y catarsis, un espacio para expresar su nostalgia por los años 90 y las experiencias compartidas de esa época.
Él cree que el “viejoso” seguirá evolucionando con él, enfrentando nuevos desafíos y adaptándose a los cambios. Incluso, anticipa que en el futuro, las nuevas generaciones crearán sus propios “viejosos” basados en sus experiencias actuales, como la evolución de las redes sociales. “Seguramente dirán: “recuerdas que en TikTok podías transmitir sin filtros”, anota y sonríe al saber que creció con Facebook, la red de los “viejosos”, pues en la actualidad lo usan más los adultos”.
Mensajes, un reto desde el dolor
En contraste con ¡Estoy viejoso!, Rivas presentó “Mensajes”, que también nace de auto ficción, pero desde la experiencia del duelo, que nos une a todos.
“Es un tema muy complejo e interesante. Es un libro más serio y me ha tocado desde un duelo personal, de una pérdida. Hace unos años empecé a decir, esto lo puedo reflejar, graficar y asumí el reto de tomarlo desde el duelo que hace un niño, que también es muy difícil, o sea, cuando un niño tiene una pérdida de un abuelo, de un tío, de un papá, o también de una mascota, es un sentimiento que marca la vida”.
En ese sentido, “Por ejemplo, nunca voy a olvidar la primera mascota que se me murió: era mi gato. ¡Cómo me afectó, me impactó! Es como tener un amigo y de repente ya no estará, es desafiante. Entonces, era un tema para trabajar y al venir del mundo del diseño, de la ilustración, empecé a aprender a escribir, y di un enfoque más pensado en el uso del color”.
De esa forma, Rivas comentó que: “La pérdida para mí se ve en grises, como ausencia de color y como un paso a paso, donde hay depresión y es fluctuante”.
“En mis talleres hablo del viaje del héroe, que es un viaje como una curva que va subiendo, aprendiendo, pero con el duelo no es una curva sino una especie de montaña rusa, donde hay días que estás bien, otros días que estás mal. De repente vas avanzando pero al otro día no te quieres levantar. Y eso es algo que quería graficar en “Mensajes” y se ha convertido en un libro que ayuda a los niños a sentir ese dolor, pero ha sido una experiencia mediada por padres, profesores, bibliotecarios. Como es libro álbum, necesita una mediación, que ayuda al niño a entender, más allá del libro”.
Rivas anota que este libro es un homenaje a alguien que perdió y siente que es un tema que ha enganchado con personas que han sentido una pérdida o algo que añoran.
Para finalizar, Rivas también compartió su visión sobre el futuro de su trabajo, expresando su deseo de seguir escribiendo y creando nuevas sagas. Aunque es ilustrador y su proceso creativo a menudo comienza con la imagen, está explorando la escritura de un libro juvenil sin ilustraciones, lo que representa un nuevo desafío para él.
Y concluye: “El acto de dibujar y escribir es una forma de relajación y una pasión que me impulsa a seguir creando”, con lo cual, no cabe duda de que en los próximos años podremos conocer más de sus creaciones.


