En el marco del Día de las Artes y casi como celebración de su cumpleaños, la escritora recibió un nuevo reconocimiento: “El Día Mary Grueso Romero del Arte y la Literatura 2026”, declaratoria del Concejo Distrital de Buenaventura.
“Estoy muy emocionada. Me han hecho tantos honores que ya no me caben en el cuerpo”, comentó, refiriéndose a esta iniciativa de la Secretaría de Cultura de Buenaventura, que dedicó una semana a las artes y la cultura, enfocándose en su obra. Así colegios y escuelas transformaron sus escritos en obras de teatro, danzas y música, un hecho que la autora nunca imaginó.
“Cada día me pasan cosas que son nuevas y tun tun que me hacen vibrar y agradecer”, afirmó, destacando su constante sorpresa ante los acontecimientos de su vida y con esa alegría y espontaneidad que caracteriza a la narradora de Guapi (Cauca).
Pero este es uno de los reconocimientos recientes, pues el año pasado fue nombrada miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, un hito que aún le cuesta asimilar, al ser la primera mujer afro en la institución.
Esta distinción representa para ella la oportunidad de llevar la lengua nativa, la lingüística y los símbolos propios de la costa Pacífica a un escenario de gran relevancia. La escritora se siente abrumada por la magnitud de este compromiso y la responsabilidad que implica.
“Cuando empiezo a pensar en el compromiso, más bien me pongo a rezar porque yo digo, ¡ay, Dios mío, esto yo no me lo imaginaba ni en los sueños!, entonces, tengo ahorita un compromiso muy grande y me lo dijo una de las profesoras que creyó en mí (Betty Osorio, de la Universidad de los Andes y quien formó parte de las colombianistas), y es que, además de mi labor en oralidad y poesía tenía que escribir una novela. Es una tarea pendiente. Todos los primero de enero empiezo a hacer la novela pero no avanzo y van pasando los años, y ahora estoy cogida de atrás, porque ya tengo 79 años y ya estoy en tiempo extra”.
A pesar de los honores, la escritora enfatizó la importancia de no olvidar las raíces y mantener la humildad, un valor inculcado por su madre. “Mamá siempre me decía hay que ser humildes y agradecer el doble de lo que te dan. Fui hija única y siempre he estado rodeada de amor y eso ha sido un motor en mi vida y en mi escritura, pese a las dificultades de la vida”.

“Agüela se fue la nuna”: la quimera de la infancia
Una de sus obras más recientes y destacadas es “Agüela se fue la nuna”, editada por Panamericana.
En este libro, Mary Grueso explora la inocencia de la infancia y la búsqueda de quimeras, representadas por la luna.
“El niño ve la luna allí y cree que la puede agarrar y mete la mano y se le volvió nada. Eso nos pasa en la vida real. Hay muchas cosas que nosotros queremos atrapar y ya la tenemos, pero en un momento dado se nos esfuma. Y el amor es una de esas, ¿sabes?”.
“Es una metáfora de las ilusiones y desilusiones de la vida, pero va dirigida a los niños porque ellos están descubriendo el mundo y no tienen límites. Sueñan, y es algo que los adultos vamos perdiendo”.
Agüela, se fue la nuna (Panamericana Editorial) fue seleccionado en el listado de The New York Public Library de los mejores libros infantiles del año 2024 publicados en español. También integró la lista de 100 libros recomendados por el Premio Fundación Cuatrogatos 2025, en la categoría “Para leer con los más pequeños”.
Adicionalmente, la obra fue incluida entre los Libros Altamente Recomendados 2025 para leer y compartir de Fundalectura (IBBY Colombia).
La literatura infantil de la autora busca orientar a los niños en el descubrimiento de nuevos mundos y horizontes, permitiéndoles sacar sus propias conclusiones e incluso cambiar el final de las historias.
Grueso cree firmemente en que los niños de hoy son más inquisitivos y tienen mayor capacidad crítica, gracias a las herramientas y el apoyo que reciben, especialmente en el hogar.

Literatura afro
Mary Grueso es licenciada y especialista en literatura, autora de clásicos como el libro infantil La muñeca negra y el icónico poema Negra soy, convertido en himno de identidad para la comunidad afro.
La poeta comentó que su literatura surge de la necesidad de representar su cultura, una cultura que, según ella, debe formar parte de la literatura colombiana y universal.
Y con su sello y voz declama: “¿Por qué me dicen morena?/ Si moreno no es color,/ yo tengo una raza que es negra/ y negra me hizo Dios./ Y otros arreglan el cuento/ diciéndome de color/ dizque pa’ endúlzame la cosa/ y que no me ofenda yo./ Yo tengo mi raza pura/ y de ella orgullosa estoy,/ de mis ancestros africanos/ y del sonar del tambó./ Yo vengo de una raza que tiene/ una historia pa’ contá/ que rompiendo sus cadenas/ alcanzó la libertá”.
Su obra ha sido muy bien recibida en todo el país, desde montañas hasta llanuras, demostrando que la literatura afro y autóctona tiene un alcance universal.
Además, la música es un elemento intrínseco en la obra. “Los negros somos música”, afirmó, explicando cómo el ritmo de las palabras en sus poemas ha inspirado diversas adaptaciones musicales, incluso en Estados Unidos.
“Somos música y se evidencia, por ejemplo en un poema tan serio como el de la Muñeca Negra, donde hay ritmo entre las palabras. Las olas del mar suben y bajan en los textos y así mis poemas son música”.
La gastronomía es otro pilar fundamental de su identidad cultural. A pesar de las adversidades históricas, la gastronomía afro ha mantenido su sazón y su esencia, resistiendo los intentos de ridiculización. Grueso lamentó cómo, en el pasado, la falta de conocimiento llevó a la subvaloración de su cultura, tanto en la gastronomía como en la literatura.
La oralidad y la lucha
La escritora reflexionó sobre la oralidad, una forma de transmisión cultural que, si bien enriqueció su comunidad, también dificultó el reconocimiento de los autores y la difusión de sus obras. Sin embargo, Grueso celebra que hoy en día, la literatura afro y autóctona está saliendo de la periferia, levantando la voz y siendo valorada por su calidad y su riqueza cultural.
Al finalizar la entrevista, y sosteniendo en sus brazos una muñeca negra de trapo (símbolo de su obra) Mary Grueso expresó su profunda gratitud a Dios y a todas las personas que la han apoyado en su camino. Se siente feliz y agradecida por la oportunidad de compartir su historia y su obra, contribuyendo a renacer y revivir los territorios y las voces que, por mucho tiempo, estuvieron en la periferia.
“Estamos saliendo, estamos mostrando, estamos levantando la voz”, concluyó, con la convicción de que su trabajo es un aporte a la riqueza cultural de Colombia.


